La comunidad del Ensanche Isabelita culminó sus celebraciones con una solemne Eucaristía presidida por su párroco, el Padre Cesáreo Núñez Flores, y un compartir fraterno entre los feligreses
SANTO DOMINGO ESTE.– Con el corazón lleno de gratitud y renovada esperanza, la comunidad de la Parroquia Jesús Nazareno, en el Ensanche Isabelita, culminó sus fiestas patronales con una solemne celebración eucarística, marcada por la reflexión sobre el amor de Cristo, el valor de la cruz y el compromiso cristiano de perdonar.
La Eucaristía de clausura fue presidida por el párroco, Padre Cesáreo Núñez Flores, quien durante su homilía invitó a los fieles a contemplar a Jesús Nazareno desde el ámbito del amor.
El sacerdote recordó que la cruz de Cristo no es solamente signo de sufrimiento, sino, sobre todo, la manifestación amorosa de Dios hacia la humanidad.
Desde la cruz, explicó, Jesús asume sobre sí los pecados y delitos de la humanidad, ofreciendo permanentemente el don del perdón.
“Él carga con nuestros pecados, con nuestros delitos y siempre nos perdona”, fue el mensaje central de su reflexión, que llevó a la comunidad a mirar la cruz desde una perspectiva de esperanza y misericordia.
El Padre Cesáreo también exhortó a los presentes a perdonar con la misma misericordia con la que Dios perdona, recordando que esta actitud forma parte esencial de la vida cristiana y está presente en la oración del Padrenuestro: “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.
UNA FIESTA VIVIDA EN COMUNIDAD

Durante las fiestas patronales, la comunidad tuvo la oportunidad de vivir diferentes momentos de oración, celebración y encuentro fraterno, contando con la presencia y acompañamiento de varios sacerdotes que se unieron a esta fiesta de fe.
Participaron en las celebraciones los sacerdotes Jonathan Rodríguez, Daniel Fernández, Roberto Solano, Ronald de la Cruz, Stormy Rosario, Leocadio de la Cruz (Lucas), Domingo Vásquez Morales, Adriano de los Santos y Milcíades Florentino, quienes acompañaron pastoralmente a la comunidad durante estas jornadas dedicadas a Jesús Nazareno.
La presencia de estos sacerdotes enriqueció las celebraciones y permitió a los feligreses vivir momentos de encuentro con la Palabra de Dios, la Eucaristía y la fraternidad.
La comunidad valoró especialmente este acompañamiento sacerdotal, que contribuyó a fortalecer el sentido de Iglesia y a recordar que las fiestas patronales constituyen una oportunidad para renovar la fe y estrechar los vínculos entre los miembros de la comunidad cristiana.
DE LA CRUZ A LA VIDA

El mensaje de la clausura dejó una invitación concreta: no basta con contemplar a Jesús Nazareno en la cruz; es necesario llevar su mensaje a la vida cotidiana.
En una sociedad marcada por conflictos, heridas familiares, divisiones y dificultades para perdonar, la reflexión del Padre Cesáreo adquiere una particular relevancia.
Contemplar al Nazareno es contemplar el amor de Dios. Y contemplar ese amor nos compromete a amar, servir y perdonar.
La celebración concluyó en un ambiente de alegría y fraternidad con un compartir comunitario, donde los feligreses pudieron encontrarse, conversar y celebrar juntos el cierre de estas fiestas patronales.
Entre abrazos, sonrisas y expresiones de gratitud, la comunidad puso fin a unos días en los que la fe volvió a reunir a sus miembros alrededor de Jesús Nazareno.
Así concluyeron las fiestas patronales: con una comunidad agradecida por lo vivido y llamada a continuar su camino de fe, llevando consigo el mensaje que brota de la cruz de Cristo: Dios nos ama, Dios nos perdona y nosotros estamos llamados a hacer lo mismo con nuestros hermanos.
JESÚS NAZARENO: UNA CRUZ QUE HABLA DE AMOR

La celebración patronal deja, finalmente, una certeza en el corazón de la comunidad: la cruz de Jesús Nazareno no es el final, sino una expresión del amor que transforma, perdona y abre caminos de esperanza.
La Parroquia Jesús Nazareno concluye sus fiestas, pero continúa ahora la misión cotidiana de cada cristiano: hacer visible el amor de Cristo allí donde vive, trabaja, sirve y comparte con los demás.

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