Domingo, 6 de septiembre del 2026
Color: VERDE
Primera Lectura: Ez 33,7-9
Lectura de la Profecía de Ezequiel
Así dice el Señor: «A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabras de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado: «¡Malvado, eres reo de muerte!», y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida».
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 94,1-2.6-7.8-9
R/. Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: «No endurezcan su corazón»
Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R/.
Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R/.
Ojalá escuchen hoy su voz: «No endurezcan el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando sus padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.
Segunda Lectura: Rom 13,8-10
Lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos
Hermanos: A nadie le deban nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.
Palabra de Dios
Evangelio: Mt 18,15-20
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.
Les aseguro, además, que, si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
Palabra del Señor
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«Amar es cuidar del hermano»
Las lecturas para este domingo nos presentan un hilo conductor muy claro: la corresponsabilidad a la que nos llama el amor fraterno.
El profeta Ezequiel (Ez 33, 7-9) nos muestra la figura del creyente como un centinela, alguien incapaz de permanecer indiferente ante el peligro o el mal que amenaza a sus hermanos. Corregir, advertir y orientar con caridad son expresiones concretas de amor y de servicio.
El Salmo 94 nos exhorta a escuchar hoy la voz de Dios y no endurecer el corazón. La verdadera conversión germina cuando nos permitimos ser interpelados por el Señor.
Por su parte, San Pablo (Rm 13, 8-10) sintetiza la Ley en un único mandato: el amor. Quien ama auténticamente no le hace mal al prójimo, sino que procura constantemente su bien y edificación.
Finalmente, en el Evangelio según San Mateo (Mt 18, 15-20), Jesús nos enseña el sentido de la corrección fraterna. Lejos de juzgar o humillar, la corrección busca restaurar la comunión, nace del amor y se orienta hacia la reconciliación.
En conjunto, la Palabra de este domingo nos recuerda que la fe no es un camino individualista hacia la propia salvación, sino una responsabilidad compartida. Escuchar a Dios, amar activamente y reconciliarnos son los cimientos para construir una comunidad habitada por Cristo: «Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
Oración final: Señor Jesús, concédenos un corazón atento a tu voz, valiente para corregir con caridad y humilde para acoger la corrección. Que nuestro amor procure siempre el bien de nuestros hermanos y consolide la comunión de tu Iglesia. Amén.
(Guía Litúrgica)
«No Solo de pan vive el hombre» (Lc 4,4)

