Residencial Amalia, San Isidro. — La parroquia San Juan XXIII recibió, por primera vez, el pasado 12 de octubre, la visita de monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, obispo de la Diócesis Stella Maris, tras su ordenación episcopal. La visita tuvo lugar en el marco de la culminación de las fiestas patronales en honor a San Juan XXIII.
Durante las festividades se desarrollaron diversas actividades espirituales, entre ellas la novena al patrón, en la que cada día se destacó la vida y la labor apostólica del santo, invitando a la comunidad a vivir la fe con alegría, sencillez evangélica, confianza en la providencia divina y apertura pastoral.
La celebración eucarística de clausura coincidió con la festividad de Nuestra Señora del Pilar. Durante su homilía, monseñor Ruiz exhortó a los fieles a seguir el ejemplo de María, quien respondió con generosidad al llamado de Dios y consagró su vida al cumplimiento de su voluntad.
«Nosotros también debemos, pensando en ella, bajo la advocación de Nuestra Señora del Pilar, escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Ese es el secreto de llegar al cielo: obedecer lo que dice la Palabra del Señor», expresó el obispo.
Asimismo, recordó que toda la Sagrada Escritura se resume en el mandamiento del amor: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.
Celebración de los sacramentos de iniciación cristiana
Durante la Eucaristía, los feligreses participaron con alegría y fervor, acompañando los cantos y salmos propios de la celebración. Uno de los momentos más significativos fue la recepción de los sacramentos de la Confirmación y la Primera Comunión por parte de niños y adolescentes de la comunidad parroquial. Asimismo, se realizó la solemne consagración del altar, ritos presididos por monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa.
En total, 19 niños y adolescentes recibieron el sacramento de la Confirmación, de los cuales nueve recibieron también la Primera Comunión. Además, otros cuatro niños recibieron por primera vez el sacramento de la Eucaristía.
Al referirse al significado de estos sacramentos, el obispo destacó la presencia del Espíritu Santo en la vida de los confirmandos y su llamado a convertirse en testigos de Cristo en sus familias, hogares y centros educativos.
«Al recibir los sacramentos, el Espíritu Santo se derrama de manera especial sobre ellos; se convierten en sagrarios vivientes para que Cristo pueda morar por siempre en sus vidas», expresó.
Monseñor Ruiz invitó a los confirmandos y a sus familias a leer diariamente la Palabra de Dios y a procurar llevarla a la práctica. Señaló que el compromiso asumido mediante la Eucaristía y la Confirmación contribuye a la santificación de las familias y fortalece su vinculación con la comunidad parroquial.
También explicó que la unción con el Santo Crisma los convierte en testigos de Cristo, llamados a ser luz para los demás y a extender el Reino de Dios mediante el testimonio de sus vidas, invitando a otras personas a escuchar la Palabra y acercarse al banquete del Señor.




Un llamado a fortalecer la vida parroquial
Durante su homilía, el obispo exhortó a los padres, padrinos y madrinas a acompañar el crecimiento espiritual de los niños y adolescentes que reciben los sacramentos, destacando la importancia del testimonio y de la participación activa en la vida de la Iglesia como medios fundamentales para su formación cristiana.
Asimismo, animó a los confirmandos y a toda la comunidad a asumir el mandato misionero de Jesús: «Vayan por el mundo entero y hagan mis discípulos», poniendo en práctica la Palabra de Dios y convirtiéndola en una guía para la vida cotidiana.
El prelado hizo un llamado a los feligreses a comprometerse con la propagación del mensaje de salvación de Jesucristo, invitando a sus familiares, amigos y vecinos a vivir el Evangelio en comunidad. También los motivó a reconocer las necesidades espirituales de quienes les rodean y a contribuir activamente al crecimiento de la parroquia.
«Se necesita que todos los parroquianos contribuyan a la construcción de una parroquia viva», manifestó.
De igual manera, invitó a los presentes a vivir la fe con autenticidad, permitiendo que la gracia recibida mediante los sacramentos se traduzca en testimonio cristiano y ejemplo para los demás.




Agradecimiento a la comunidad parroquial
Al término de la celebración, el reverendo padre Jesús de la Cruz, párroco de San Juan XXIII, manifestó su satisfacción por la preparación catequética recibida por los niños y adolescentes que celebraron los sacramentos de la Confirmación y la Primera Comunión, de acuerdo con sus respectivas edades.
Asimismo, agradeció la visita de monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, obispo de la Diócesis Stella Maris, y su presencia en esta comunidad parroquial.
Acompañaron la celebración el reverendo diácono Vicente Rodríguez, así como los ministros del altar y de la Comunión de la parroquia San Juan XXIII.
La culminación de las fiestas patronales constituyó una ocasión de renovación espiritual para la comunidad, que fue invitada a fortalecer su compromiso con Cristo, vivir el Evangelio y continuar construyendo una Iglesia viva, misionera y cercana a las necesidades de sus fieles.

Por Magnolia Magnolia Valdez,
Coord. Comunicación y Prensa Zona San Isidro
Dirección de Comunicación y Prensa de la Diócesis Stella Maris, Rep. Dominicana.

