Distrito Nacional, Rep. Dominicana.- La Arquidiócesis de Santo Domingo celebró este domingo 11 de octubre una Santa Misa de acción de gracias por los 75 años de vida de Mons. Francisco Ozoria Acosta, arzobispo metropolitano de Santo Domingo, y por su ministerio al servicio de la Iglesia.
La celebración tuvo lugar en la Catedral Primada de América y reunió a obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, en un ambiente de gratitud por la vida y la misión pastoral de quien ha guiado esta Iglesia particular durante los últimos años.
La Eucaristía fue concelebrada por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor de Santo Domingo; Mons. Julio César Corniel Amaro, obispo de Puerto Plata; y Mons. Ramón Benito Ángeles Fernández, obispo auxiliar emérito de Santo Domingo, junto a sacerdotes, vicarios episcopales y párrocos.
Mons. Ozoria: «No dejo de ser obispo, no dejo de ser sacerdote, renuncio al gobierno pastoral»
Durante su homilía, Mons. Francisco Ozoria explicó que el sentido de la celebración era dar gracias a Dios por los dones recibidos a lo largo de su vida, y no despedirse de la Iglesia ni de su ministerio sacerdotal.
«Toda Eucaristía es acción de gracias al Señor», expresó, al invitar a los presentes a unirse a su oración de gratitud por los 75 años de vida que Dios le ha concedido.
El arzobispo destacó cinco motivos fundamentales de acción de gracias: la vida, la fe recibida en la familia, la vocación sacerdotal, la vocación episcopal y el servicio como arzobispo metropolitano de Santo Domingo.
Al referirse a su familia, la describió como una escuela de valores humanos y cristianos, donde aprendió y vivió la fe que posteriormente lo condujo al sacerdocio. En ese sentido, resaltó la importancia del hogar en el nacimiento y el fortalecimiento de las vocaciones.

Un sacerdocio vivido al estilo de Jesucristo
Mons. Ozoria recordó que su primera misión sacerdotal estuvo vinculada a la pastoral vocacional y a la formación de seminaristas. Esta experiencia, según explicó, marcó profundamente su vida y lo llevó a considerarse siempre un promotor de las vocaciones.
Asimismo, agradeció a los formadores que fueron testimonio de entrega y amor al sacerdocio durante sus años de formación, y exhortó a los sacerdotes a asumir como propia la responsabilidad de promover las vocaciones en la Iglesia.
Al explicar el ideal que ha orientado su ministerio, afirmó que el sacerdocio debe vivirse al estilo de Jesucristo, quien entregó su vida para dar vida al mundo.
«La forma de ejercer el sacerdocio es al estilo de Jesucristo, quien por su muerte de cruz da vida al mundo», expresó, al recordar que ha procurado vivir su ministerio como un servicio y no como una búsqueda de protagonismo personal.
Los frutos de la promoción vocacional
Como ejemplo de su labor pastoral, Mons. Ozoria compartió parte de su experiencia al frente de la entonces recién creada Diócesis de San Pedro de Macorís, donde, según relató, pasó de contar con 13 sacerdotes —de los cuales solo tres pertenecían a la diócesis— a dejar 29 sacerdotes diocesanos al concluir sus 19 años y cinco meses de servicio.
También destacó el crecimiento de las vocaciones, al señalar que encontró dos seminaristas y dejó 26, además de un seminario menor.
Estos datos fueron presentados como muestra de su compromiso con la formación sacerdotal y con el crecimiento de la Iglesia.

Gratitud por el Concilio Vaticano II y los pontífices
En su reflexión, Mons. Ozoria resaltó la importancia del Concilio Vaticano II, cuyo inicio recordó que tuvo lugar un 11 de octubre de 1962, bajo el pontificado de san Juan XXIII.
Manifestó su agradecimiento por este acontecimiento eclesial y por su influencia en la vida de la Iglesia contemporánea. También reconoció al papa Francisco, a quien atribuyó personalmente su nombramiento como arzobispo metropolitano de Santo Domingo, y agradeció su esfuerzo por impulsar la comunión y la sinodalidad eclesial.
De igual modo, expresó su gratitud al papa León XIV por continuar promoviendo esta visión de una Iglesia entendida como comunión, sinodalidad y corresponsabilidad.
Una misión que continúa
Al referirse a su renuncia al gobierno pastoral al cumplir los 75 años, Mons. Ozoria aclaró que esta disposición no significa el final de su vocación sacerdotal ni de su condición episcopal. Su mensaje estuvo marcado por la confianza en Dios y por la certeza de que seguirá participando en la vida de la Iglesia.
La celebración concluyó como una acción de gracias por los dones recibidos, por las personas que han acompañado su camino y por los frutos de su ministerio pastoral.
La Arquidiócesis de Santo Domingo se une a esta acción de gracias y eleva sus oraciones por Mons. Francisco Ozoria Acosta, pidiendo al Señor que continúe acompañándolo y fortaleciéndolo en su vocación de servicio.
¡Gracias, Señor, por el don de la vida y por el ministerio de Mons. Francisco Ozoria Acosta!
Fuente: Dirección de Comunicación y Prensa de la Arquidiócesis de Santo Domingo.

