- La celebración eucarística reunió a cientos de feligreses, sacerdotes y ministros de 14 parroquias en el marco de la festividad de San Lorenzo, Diácono y Mártir.
SANTO DOMINGO / GUERRA.– En un ambiente de profunda fe y gratitud, el Obispo de la Diócesis Stella Maris, Monseñor Manuel Ruiz de la Rosa, presidió la Solemne Eucaristía en honor al Padre Hipólito Cabral Séptimo, quien celebró este 10 de septiembre de 2026 sus 30 años de ordenación sacerdotal.
El Padre Hipólito, actual párroco de San Antonio de Padua en el municipio de Guerra y Arcipreste de la Zona Pastoral San Isidro, estuvo acompañado por varios sacerdotes, ministros y cientos de feligreses provenientes de las 14 parroquias por las que ha dejado su huella pastoral.
Homilía: Una vida sembrada en buena tierra
En la homilía, fundamentada en el Evangelio según San Juan (12, 24-26) y en la festividad de San Lorenzo, Mons. Manuel Ruiz destacó que esta conmemoración representa un merecido reconocimiento a 30 años de ministerio sacerdotal, sumados a 11 años de constante preparación. El Prelado resaltó cómo el P. Hipólito ha sabido imitar al Sumo y Eterno Sacerdote, sacrificando otros proyectos personales para dar abundantes frutos en la Palabra de Dios.
«Quien siembra tacañamente, tacañamente cosecha; pero el Padre Hipólito ha sabido sembrar en buena tierra durante todos estos años», afirmó Monseñor Ruiz, citando la primera lectura de la Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 9,6-10.
Por su parte, el P. Hipólito ofreció el sacrificio del altar por cada una de las comunidades que ha servido, así como por el eterno descanso de su difunto padre y de todos los fieles difuntos.
Muestras de cariño y gratitud de las comunidades
Durante la celebración, diversas parroquias, movimientos e instituciones expresaron su agradecimiento por la entrega y el rostro cercano del homenajeado:
- Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús: Agradeció su incansable entrega eucarística y la impartición de los sacramentos.
- Parroquia San Roque y Santa Cruz (Sabana Perdida): Extendió sus votos de bendición y salud para su ministerio.
- Parroquia Agua Santa: Resaltó su carácter bondadoso, cariñoso y trabajador.
- Parroquia San Juan Bautista (La Surza): Reconoció su labor en la edificación del templo, el fortalecimiento de las Comunidades Eclesiales de Base y la unificación de los jóvenes. El Grupo Juvenil ACCH le dedicó con alegría el emotivo canto «De la Surza ehhh, ay ombe».
- Capilla Los Prados de la Caña: Destacó su fidelidad al Evangelio encomendándolo al Sagrado Corazón de Jesús.
- Hermandad de Emaús (Guerra): Le entregó una placa de reconocimiento por su gran apertura e historia de servicio.
- Policía Nacional: El Comandante Henry, nuevo Intendente del destacamento de Guerra, se unió a las felicitaciones y agradeció la cálida bienvenida del párroco.
- Vida Consagrada: La Hermana Rosario y la Hermana Cristina (Carmelitas de la Enseñanza) valoraron su cercanía pastoral, resaltando que tanto las alegrías como las dificultades han fortalecido su vocación para seguir bendiciendo el camino.
«Mi misión es llevarlos a los pies de Jesús»
Emocionado, el Padre Hipólito Cabral tomó la palabra para elevar su acción de gracias a Dios proclamando: “¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?”.
Agradeció a Mons. Manuel Ruiz por su guía, a sus hermanos sacerdotes por el calor humano, y tuvo un recuerdo muy especial para sus padres, recordando la célebre frase de su madre al enviarlo al seminario: “Sea sacerdote, pero que no me den querellas de ti”. De igual forma, extendió sus gracias a sus hermanos de sangre, a los laicos, religiosas y amigos.
«Eligí la fiesta de San Lorenzo Mártir porque nos enseña a cumplir la misión con entrega y sacrificio. Mi única misión en cada parroquia es llevarlos a los pies de Jesús. Si en algo he fallado, les pido perdón y les ruego que sigan orando por mí», concluyó el P. Hipólito, al tiempo que encomendó su nuevo trayecto pastoral bajo el amparo de la Santísima Virgen.


