Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, Virgen, Patrona de la Ancianidad
Miércoles, 26 de agosto de 2026
Color: BLANCO
Primera lectura: 2Tes 3,6-10.16-18
Lectura de la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses
Hermanos: En nombre de nuestro Señor Jesucristo, les exhortamos: no traten con los hermanos que llevan una vida desordenada y se apartan de las tradiciones que recibieron de mí. Ya saben cómo tienen que imitar mi ejemplo: No viví entre ustedes sin trabajar, nadie me dio de balde el pan que comí, sino que trabajé y me cansé día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviera derecho para hacerlo, pero quise darles un ejemplo que imitar. Cuando viví con ustedes se lo dije: El que no trabaja, que no coma. Que el Señor de la paz les dé la paz siempre y en todo lugar. El Señor esté con todos ustedes. La despedida va de mi mano, Pablo; ésta es la contraseña en toda carta; ésta es mi letra. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes: Amen.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial: 127,1-2.4-5
R/. Dichosos los que temen al Señor
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R/.
Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida. R/.
Evangelio: Mt 23,27-32
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo
En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que se parecen a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están repletos de hipocresía y crímenes.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que edifican sepulcros a los profetas y ornamentan los mausoleos de los justos, diciendo: “Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas!” Con esto atestiguan en contra suya, que son hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmen también ustedes la medida de sus padres!».
Palabra del Señor
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“Más que apariencias”
En la primera lectura, San Pablo nos exhorta a vivir según Cristo y a alejarnos de quienes llevan una vida desordenada y al margen de Dios. Con el salmo respondemos: «Dichosos los que temen al Señor».
En el Evangelio de hoy continúan las reprensiones o «ayes» de Jesús. Este aviso se orienta en el mismo sentido que los lamentos precedentes: poner de manifiesto la discrepancia entre la apariencia y la realidad. Una vez más, la enseñanza se ilustra mediante un intenso contraste: los sepulcros en Palestina debían ser blanqueados para evitar que alguien los tocara accidentalmente y contrajera impureza ritual. Aunque por fuera lucieran adornados y con muy buen aspecto, todos conocían su verdadero contenido.
Lo mismo sucede con quienes aparentan justicia: vistos desde lejos pueden engañar, pero ocultan la maldad que albergan en su interior. Todo su testimonio externo es solo una fachada.
Al respecto, el papa Francisco nos recordaba: «En este grupo están los cristianos que no dan testimonio. Son cristianos de nombre, de salón o de recepciones, pero su vida interior no es cristiana, sino mundana. Quien se dice cristiano y vive como mundano, aleja a aquellos que piden ayuda a gritos a Jesús».
Dios conoce nuestro corazón y es imposible engañarlo. Por eso, vale más ser transparentes ante Él que aparentar ante los demás lo que no somos. De nada sirve fingir; la verdad no se puede ocultar. Es preferible dar un giro a nuestra vida, pedir perdón al Señor y a nuestros hermanos, y vivir con sinceridad en presencia de Dios: mostrando quiénes somos realmente y no fingiendo ser un maniquí de rectitud. ¡Ay de ti si lo haces!
(Guía Litúrgica)
«No Solo de pan vive el hombre» (Lc 4,4)

