Mons. Carlos Tomás Morel Diplán exhorta a los nuevos ministros a ser hombres de fe, oración y misericordia
Santo Domingo, República Dominicana, 16 de agosto de 2026. — La Arquidiócesis de Santo Domingo celebró con alegría la institución de cuatro jóvenes en los ministerios laicales de Lectorado y Acolitado, como parte de su camino de preparación hacia las Sagradas Órdenes.
La celebración tuvo lugar este domingo en la Catedral Primada de América, durante una solemne Eucaristía presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, quien estuvo acompañado por sacerdotes, formadores del Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, familiares y miembros de las comunidades eclesiales vinculadas a los jóvenes.
Durante la celebración fueron instituidos en el ministerio del Acolitado Óscar Alfonso Tabá Crisóstomo y José Manuel Gómez Luna, mientras que Anthony John Cabrera Reyes y Elías Carmona de Jesús recibieron la institución en el ministerio del Lectorado.
Este paso representa un momento significativo dentro del proceso de formación sacerdotal. El Lectorado confía al candidato el servicio de proclamar la Palabra de Dios y prepararse para ejercer este ministerio con fidelidad, mientras que el Acolitado está vinculado de manera particular al servicio del altar y a la celebración de la Eucaristía.
Un camino progresivo hacia el sacerdocio
En su homilía, Mons. Morel Diplán explicó que la institución de estos ministerios forma parte de un proceso gradual de discernimiento y formación hacia el sacerdocio, que requiere libertad, acompañamiento y responsabilidad.
El Arzobispo Coadjutor explicó que los jóvenes que reciben estos ministerios han recorrido distintas etapas de formación y que cada paso es asumido libremente como respuesta a la llamada de Dios.
Recordó que el proceso formativo en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino comprende años de estudios filosóficos y teológicos, acompañados por sacerdotes formadores, y que cada etapa permite al seminarista discernir y confirmar su deseo de continuar hacia el ministerio sacerdotal.
En este sentido, destacó que los ministerios del Lectorado y Acolitado no constituyen una ordenación sacerdotal, sino instituciones ministeriales que preparan progresivamente al candidato para el servicio de Dios y de la Iglesia.
“Ellos son el presente, el futuro y la esperanza de esta Iglesia”
Uno de los llamados centrales de Mons. Morel fue a toda la comunidad cristiana a acompañar con la oración y la cercanía a quienes disciernen su vocación.
El prelado afirmó que los jóvenes que se preparan para el sacerdocio son “el presente, el futuro y la esperanza de esta Iglesia”, y destacó la responsabilidad que tienen las familias, parroquias, sacerdotes y toda la comunidad eclesial de acompañarlos en su proceso de maduración vocacional.
Asimismo, resaltó la necesidad de promover nuevas vocaciones sacerdotales, religiosas y consagradas, especialmente ante las necesidades pastorales de la Arquidiócesis de Santo Domingo.
Mons. Morel señaló que la arquidiócesis cuenta con una amplia población católica y una significativa cantidad de parroquias que requieren el servicio y acompañamiento de los sacerdotes, por lo que llamó a toda la Iglesia a comprometerse activamente con la promoción vocacional.
“Tenemos que seguir trabajando por las vocaciones”, enfatizó, al recordar que la oración y el acompañamiento de la comunidad son fundamentales para que los jóvenes puedan crecer y madurar en su camino hacia el sacerdocio.
Tres características para vivir el ministerio: misericordia, oración y fe
En la parte central de su homilía, Mons. Carlos Tomás Morel Diplán presentó tres elementos fundamentales que deben marcar la vida y el ministerio de estos jóvenes: misericordia, oración y fe.
A partir de la Palabra de Dios proclamada durante la Eucaristía, exhortó a los nuevos ministros a convertirse en hombres capaces de hacer visible la misericordia de Dios en medio de las comunidades.
Misericordiosos
El Arzobispo Coadjutor pidió a los jóvenes que su ministerio no se limite al cumplimiento de funciones litúrgicas, sino que se traduzca en una vida marcada por la sensibilidad y la cercanía con las personas.
Los exhortó a vivir la misericordia especialmente con niños, adolescentes, jóvenes, adultos mayores, enfermos y personas necesitadas, convirtiéndose en servidores capaces de reconocer y acompañar las realidades humanas con compasión.
Hombres de oración
Mons. Morel también insistió en la importancia de cultivar una profunda vida espiritual.
Pidió a los jóvenes convertirse en hombres de oración, capaces no solamente de mantener una relación profunda con Dios, sino también de ayudar a las comunidades a encontrarse con Él.
“Un joven que viva en oración constante”, que ore por su comunidad y la ayude a entrar en comunión con Dios, fue uno de los ideales propuestos por el Arzobispo Coadjutor.
En este sentido, señaló que quienes se preparan para el sacerdocio están llamados a convertirse en verdaderos maestros de oración, capaces de conducir a otros hacia una relación más profunda con Dios.
Hombres de fe
Finalmente, Mons. Morel llamó a los jóvenes a cultivar una fe profunda y firme, inspirándose en el Evangelio proclamado durante la celebración.
Explicó que la fe debe ser uno de los principales rasgos que identifiquen al seminarista y, posteriormente, al sacerdote, de manera que su manera de vivir la vocación sea un testimonio visible para el pueblo de Dios.
“Oremos para que estos jóvenes sean jóvenes de fe, jóvenes de oración y jóvenes misericordiosos”, expresó al concluir esta parte de su reflexión.
Más de un centenar de jóvenes en proceso de formación
Durante su homilía, el Arzobispo Coadjutor compartió también la realidad vocacional que vive actualmente la Iglesia dominicana y destacó que más de un centenar de jóvenes se encuentran vinculados al proceso de formación en el Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino.
Asimismo, explicó que la formación sacerdotal comprende diversas etapas y que los seminaristas reciben acompañamiento permanente durante sus estudios de Filosofía y Teología.
Mons. Morel destacó que quienes reciben el Lectorado y el Acolitado avanzan hacia las etapas posteriores de su formación, en las que, según el proceso vocacional y el discernimiento de la Iglesia, podrán solicitar posteriormente la admisión al diaconado transitorio y continuar su camino hacia la ordenación sacerdotal.
Una Iglesia llamada a acompañar las vocaciones
La celebración concluyó con un llamado a toda la comunidad arquidiocesana a orar por Óscar Tavárez, José M. Gómez Luna, Anthony Cabrera y Elías Carmona, así como por todos los jóvenes que actualmente disciernen una posible vocación al sacerdocio y a la vida consagrada.
La Arquidiócesis de Santo Domingo invitó igualmente a las familias, parroquias, comunidades y movimientos eclesiales a convertirse en espacios que acompañen, promuevan y fortalezcan las vocaciones.
La institución de estos cuatro jóvenes constituye así un nuevo paso en su camino vocacional, marcado por el servicio a la Palabra de Dios, el servicio al altar y la preparación progresiva para entregar la propia vida al servicio de Cristo y de su Iglesia.
La Iglesia de Santo Domingo continúa confiando este camino a la oración de todo el Pueblo de Dios, pidiendo al Señor que suscite abundantes y santas vocaciones sacerdotales, religiosas y consagradas.
TRANSMISIÓN DE LA EUCARISTÍA:

