Santo Domingo, República Dominicana. — El Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino dio apertura formal al Año Formativo 2026–2027 con acto de apertura y la celebración de la Santa Misa presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, y concelebrada por obispos de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED), sacerdotes, formadores y miembros de la comunidad del seminario.
La celebración reunió a seminaristas, sacerdotes, docentes, colaboradores y representantes de las distintas diócesis y comunidades religiosas vinculadas al proceso de formación sacerdotal, quienes elevaron sus oraciones por quienes se preparan para recibir el sacramento del Orden y servir a Dios y a su Iglesia.
El nuevo año formativo estará guiado por el lema “Bautismo y santidad, fuentes de la nueva humanidad”, con una especial invocación al Espíritu Santo para que acompañe el camino de discernimiento, formación y configuración con Cristo de los futuros sacerdotes.
Durante la celebración, Mons. Morel Diplán destacó que la formación sacerdotal trasciende las capacidades y fuerzas humanas, por lo que todos los que participan en este proceso —seminaristas, formadores, obispos, docentes y colaboradores— deben dejarse iluminar y conducir por el Espíritu Santo.
Mons. Morel: “No hay auténtica labor formativa sin el influjo del Espíritu Santo”
En su homilía, el Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo subrayó que el Espíritu Santo es quien ilumina, fortalece y conduce el camino vocacional, haciendo posible que quien ha recibido la llamada de Dios pueda reconocerla, discernirla y responder libremente.
A partir de las lecturas proclamadas, Mons. Morel explicó que el Espíritu Santo impulsa a la Iglesia a la misión, la vivifica y la une en el amor. Asimismo, señaló que la vocación sacerdotal es una gracia que suscita en la persona una adhesión personal e incondicional a Cristo.
Mons. Morel afirmó que la formación del futuro sacerdote requiere dedicación, responsabilidad y amor, y recordó que la Iglesia tiene la responsabilidad de formar pastores según el corazón de Cristo, una tarea que necesita necesariamente de la acción de Dios.
“No hay, por tanto, auténtica labor formativa sin el influjo del Espíritu Santo”, enfatizó Mons. Morel Diplán.
El Arzobispo Coadjutor también destacó que los desafíos actuales de la formación sacerdotal son diferentes a los de décadas anteriores. Explicó que las nuevas generaciones han crecido en un contexto marcado por la cultura digital, el individualismo, vínculos familiares frágiles y experiencias diversas de fe, lo que exige revisar y fortalecer los itinerarios formativos.
En este sentido, señaló que la formación debe abarcar de manera integral las dimensiones humana, espiritual, intelectual y pastoral.
Sobre la dimensión humana, resaltó la necesidad de cultivar las relaciones interpersonales, el trabajo en equipo, la afectividad equilibrada y la madurez emocional. En el ámbito espiritual, indicó que el seminario debe ser una verdadera escuela de oración. Mientras que en la dimensión intelectual consideró indispensable una formación teológica sólida, arraigada en la tradición de la Iglesia y abierta al diálogo con la ciencia y la cultura contemporánea.
En el ámbito pastoral, llamó a preparar sacerdotes capaces de escuchar, acompañar, discernir y trabajar junto a los laicos y a las personas consagradas, en una Iglesia que camina en clave sinodal.
El seminarista, protagonista de su propia formación
Uno de los aspectos centrales de la homilía fue el llamado a que cada seminarista asuma con responsabilidad y libertad su propio proceso formativo.
Mons. Morel Diplán sostuvo que la formación no puede realizarse únicamente desde fuera, sino que requiere la participación consciente y activa del propio seminarista.
“Cada seminarista es protagonista de su propia formación”, afirmó, al señalar que quien ha recibido la llamada de Dios debe asumir personalmente su crecimiento vocacional en las dimensiones humana, espiritual, intelectual y pastoral.
Asimismo, explicó que el papel del formador consiste en acompañar y ayudar al seminarista a formarse, suscitando en él una iniciativa consciente y libre, siempre en docilidad al Espíritu Santo.
En este proceso, destacó la colaboración entre el Espíritu Santo, el seminarista y el formador, como elementos fundamentales para una formación sacerdotal integral.
El perfil del sacerdote que necesita la Iglesia hoy
Mons. Morel Diplán también presentó algunos rasgos que deben caracterizar al sacerdote que necesita la Iglesia y la sociedad contemporánea: un hombre profundamente unido a Cristo, con identidad teológica clara, pero también profundamente humano, cercano, fraterno, sensible y capaz de acompañar las heridas y sufrimientos de las personas.
Señaló que la Iglesia necesita sacerdotes que sepan hablar un lenguaje comprensible, servir sin ambigüedades, vivir desprendidos de los bienes materiales, escuchar con paciencia y acercarse a las preocupaciones reales de las personas.
Asimismo, llamó a formar sacerdotes capaces de amar a todos, especialmente a quienes experimentan rechazo o abandono, y que sean testigos creíbles del Evangelio.
“Hoy se necesitan sacerdotes profundamente configurados con Cristo, pero también muy humanos, cercanos, capaces de vivir la fragilidad presbiteral y de acompañar las heridas y los dolores de la humanidad”, expresó.
Al concluir esta reflexión, Mons. Morel agradeció al equipo formador por su servicio y reconoció especialmente la labor realizada por los sacerdotes que culminaron recientemente su misión en el seminario. También dio la bienvenida a quienes se incorporan al equipo de formación y exhortó a los seminaristas a vivir este nuevo año “con fe, compasión y valentía”.
Nuevos formadores y profesores realizan profesión de fe y juramento de fidelidad
Como parte del acto de apertura, cuatro nuevos miembros del cuerpo formativo y docente realizaron públicamente la Profesión de Fe y el Juramento de Fidelidad, ante Mons. Carlos Tomás Morel Diplán.
Realizaron este compromiso:
• P. Antonio Pozo, nombrado formador y profesor de Introducción a la Teología.
• P. Manuel Alberto Díaz Núñez, nombrado formador y profesor de Liturgia III, Año Litúrgico y Liturgia de las Horas.
• P. Francesco Coñiñi, nombrado profesor de Latín I y Latín II.
• Hno. Francisco Isaac Espinal, de los Misioneros Claretianos, nombrado profesor de Mariología.
Durante el rito, los nuevos docentes y formadores manifestaron su adhesión al depósito de la fe y su compromiso de transmitir fielmente la doctrina de la Iglesia, observar la disciplina eclesiástica y ejercer su misión en comunión con los obispos y los pastores de la Iglesia.
El acto fue presentado como un signo de continuidad y renovación en la misión formativa del Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino.
Un seminario al servicio de las vocaciones sacerdotales
Durante la celebración también se agradeció la presencia y el acompañamiento de los obispos dominicanos, particularmente del Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, Mons. Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, y del Arzobispo Metropolitano de Santiago, Mons. Héctor Rafael Rodríguez, así como de los demás miembros del Episcopado.
También fueron saludados el P. Eri Wilson Cosme, rector del Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, el equipo formador, el cuerpo docente y de apoyo, los rectores de otras casas de formación y los sacerdotes que acompañan el proceso vocacional.
La celebración concluyó con un llamado a mantener la oración y el compromiso de toda la Iglesia por las vocaciones sacerdotales y por quienes tienen la responsabilidad de acompañar a los jóvenes que disciernen su llamado al ministerio ordenado.
El Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino inicia así un nuevo período de formación, confiado a la acción del Espíritu Santo y orientado a preparar sacerdotes configurados con Cristo Buen Pastor, capaces de servir con fidelidad, cercanía, misericordia y espíritu misionero al Pueblo de Dios.
Transmisión en vivo
La celebración fue transmitida en vivo por Televida, con el apoyo del Departamento de Comunicación y Prensa de la Conferencia del Episcopado Dominicano, permitiendo que fieles de República Dominicana y otros lugares pudieran acompañar espiritualmente este importante momento de la formación sacerdotal.
Revive la Santa Misa de Apertura del Año Formativo 2026–2027:
Dirección de Comunicación y Prensa
Arquidiócesis de Santo Domingo

