- En la intención de oración para agosto, el Pontífice pone el foco en las urbe como campos clave de misión y llama a combatir la soledad urbana con gestos de fraternidad.
- Según datos de la ONU, cerca del 45% de la población mundial vive en áreas urbanas, donde el aislamiento y el anonimato afectan especialmente a las nuevas generaciones.
CIUDAD DEL VATICANO — En un mundo donde las grandes metrópolis concentran cada vez más población, pero también más soledad, el Papa Francisco ha dedicado su intención de oración del mes de agosto a la evangelización en la ciudad, haciendo un llamado urgente a transformar los espacios urbanos en comunidades donde nadie quede excluido.
A través de la campaña Reza con el Papa, impulsada por la Red Mundial de Oración del Papa, el Santo Padre invita a los fieles a unirse por una Iglesia capaz de acercarse a quienes habitan las periferias humanas y existenciales de las grandes urbes.
En su oración, el Pontífice se dirige al «Buen Pastor» que camina por las calles y entra tanto en los edificios más altos como en los barrios más humildes. Reconoce que las ciudades, llamadas a ser espacios de libertad, pueden convertirse en lugares de profundo aislamiento. Por ello, propone una mirada renovada que descubra en la vida urbana un terreno fértil para anunciar el Evangelio mediante la cercanía.
«El futuro del florecimiento humano depende de qué ‘amor’ elijamos para organizar nuestra sociedad: un amor egoísta, o el amor a Dios y al prójimo», recordó el Santo Padre.
La soledad: el gran desafío urbano
Con un 45 % de la población mundial concentrada en áreas urbanas y megaciudades que superan los 30 millones de habitantes (como Yakarta, Daca, Tokio, Delhi y Shanghái), la soledad se ha consolidado como un problema crítico. Este fenómeno impacta con fuerza en la juventud: un 35 % reconoce que el aislamiento afecta su vida cotidiana, a pesar de estar permanentemente conectado en el entorno digital.
Para el P. Cristóbal Fones, SJ, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, esta intención es un llamado directo a la acción: «¿Cuántas veces hemos visto el rostro herido de un hermano y hemos pasado de largo?», cuestiona el sacerdote jesuita, instando a sembrar presencia y compasión donde la vida avanza a gran velocidad.
Una Iglesia «en salida»
La iniciativa de este mes busca traducir la fe en acciones sencillas. Con esta intención, la Iglesia reafirma su compromiso de salir al encuentro de quienes viven solos u olvidados, recordando que la evangelización auténtica comienza con pequeños gestos de acogida que devuelven la dignidad.

