Santo Domingo, República Dominicana.– El obispo de la Diócesis Stella Maris, Monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, afirmó que el acelerado crecimiento urbano de la zona oriental del Gran Santo Domingo representa uno de los principales desafíos pastorales y sociales de la Iglesia, al tiempo que advirtió sobre la necesidad de atender la salud mental como una prioridad para prevenir la violencia y fortalecer la convivencia familiar.
Durante una entrevista concedida al programa televisivo Matinal de Telemicro, el prelado explicó que la nueva diócesis fue creada para fortalecer la atención pastoral en una de las zonas de mayor expansión demográfica del país, comprendiendo los municipios de Santo Domingo Este, Boca Chica, San Isidro y Guerra.
Actualmente, esta jurisdicción eclesiástica atiende a una población católica estimada de más de 1.5 millones de habitantes, distribuidos en 64 parroquias, con la proyección de alcanzar 70 comunidades parroquiales en el corto plazo.
Monseñor Ruiz de la Rosa destacó que el desarrollo de grandes proyectos habitacionales, como Ciudad Juan Bosch, ha incrementado significativamente la demanda de servicios pastorales. No obstante, recordó que mientras la construcción de viviendas puede completarse en pocos meses, la formación de un sacerdote requiere entre ocho y diez años, lo que plantea importantes retos para responder al crecimiento poblacional.
Salud mental y mediación comunitaria
Al abordar la situación de violencia que afecta al país, el obispo señaló que gran parte de los conflictos tienen su origen en el deterioro de la salud mental y en las dificultades que enfrentan muchas familias para resolver sus diferencias de manera pacífica.
En ese sentido, anunció que la Diócesis Stella Maris impulsa un programa para convertir cada parroquia y capilla en un centro de mediación comunitaria, donde profesionales voluntarios de la psicología, la psiquiatría y otras áreas afines ofrecerán orientación, capacitación y acompañamiento a personas y familias en situación de conflicto.
La iniciativa busca fortalecer la cultura del diálogo, prevenir la violencia y promover soluciones pacíficas a las diferencias familiares y comunitarias.
Prevención y formación
Respecto a los hechos de violencia institucional, Monseñor Ruiz de la Rosa expresó la necesidad de fortalecer los procesos de evaluación psicológica y formación de quienes portan armas de fuego, enfatizando que la prevención debe prevalecer sobre cualquier política basada únicamente en la represión.
Asimismo, manifestó que las estrategias de seguridad deben complementarse con programas de capacitación técnica, oportunidades de empleo y mecanismos efectivos de reinserción social para los jóvenes en condiciones de vulnerabilidad.
Código Penal Dominicano y protección de derechos
En materia legislativa, el obispo respaldó una reforma equilibrada del nuevo Código Penal, al tiempo que reiteró su defensa de la libertad de prensa como un pilar esencial de la democracia y de la fiscalización de los recursos públicos.
En medio de los debates que se libran en el Congreso Nacional sobre las modificaciones al Código Penal, el obispo de la recién creada diócesis Stella Maris, Monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, defendió que la legislación establezca límites y sanciones contra la difamación, la extorsión y el chantaje digital.
El prelado católico aseguró que debe existir un «fino equilibrio» entre el ejercicio de la libertad de prensa y el respeto a la vida privada de los ciudadanos. «Tu derecho a comunicar termina donde está el derecho a tu intimidad», sentenció el religioso.
De igual manera, consideró necesario fortalecer las sanciones contra los delitos digitales, especialmente aquellos relacionados con la extorsión, la usurpación de identidad y el uso indebido de herramientas de inteligencia artificial que vulneren la dignidad y privacidad de las personas.
Prioridades para Santo Domingo Este
Monseñor Ruiz de la Rosa informó además que, durante un encuentro de obispos con el presidente de la República, presentó diversas necesidades prioritarias para la zona oriental, entre ellas la construcción de una ciudad sanitaria que permita mejorar el acceso oportuno a servicios médicos especializados y reduzca las consecuencias del congestionamiento vial sobre los pacientes en situaciones de emergencia.
Finalmente, expresó su esperanza de que la República Dominicana pueda recibir en el futuro una visita del Santo Padre, indicando que esta posibilidad fue conversada personalmente con el Pontífice y dependerá de la agenda oficial del Vaticano.

