SANTO DOMINGO ESTE. – El obispo de la Diócesis Stella Maris, Monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, encabezó la eucaristía del quinto día de las fiestas patronales en la Catedral Stella Maris, en una jornada marcada por la comunión eclesial y el compromiso solidario.
La celebración contó con una masiva participación de los diáconos permanentes de la diócesis, quienes desde tempranas horas del día habían estado reunidos compartiendo en el primer encuentro diocesano, recibieron dentro de la celebración, la bendición especial del obispo al concluir la Santa Misa. También concelebraron sacerdotes locales, incluyendo al superior provincial de los redentoristas: Thierry Raphael y y el secretario: Javier Taylor.
Durante la homilía, inspirada en la Parábola del Sembrador, Monseñor Ruiz utilizó analogías agrícolas para llamar a la constancia espiritual. Explicó que el cristiano debe limpiar y abonar el «terreno de su corazón» para evitar la esterilidad en su fe, invitando a la comunidad a multiplicar la gracia divina en sus entornos sociales. En su oración, el obispo pidió a Dios mostrar su luz a quienes andan extraviados y exhortó a los bautizados a rechazar lo que contradiga su nombre, cumpliendo fielmente con los valores de la fe.
Finalmente, el obispo animó a la comunidad de la Diócesis Stella Maris a actuar como un agricultor responsable: multiplicando la gracia recibida y «transplantando retoños» de fe, solidaridad y amor en cada uno de sus hogares y entornos sociales.
Anuncios de la Catedral y acción pastoral
Al finalizar el rito litúrgico, se compartieron dos informaciones de alta relevancia para la comunidad:
- Ayuda humanitaria a Venezuela: Se detalló el estado de las donaciones que se están recolectando activamente tanto en la Catedral como en las distintas parroquias locales para ser enviadas en auxilio del pueblo venezolano.
- Inicio de «Monja por 15 días»: El obispo explicó la dinámica del innovador programa vocacional y formativo que inicia este lunes 13 de julio. La iniciativa permitirá a un grupo de jóvenes convivir, vestir y experimentar de forma inmersiva el día a día dentro de distintas congregaciones conventuales de la zona.

